Los nuevos estacionamientos para bicicletas en San Francisco le sacarán fotos a los ladrones

(vía Univisión) Los hurtos de bicicletas son un grave problema en las estaciones del Metro de San Francisco (BART, por sus siglas en inglés). Los pisos de algunas de estas están llenos de candados abandonados y rotos.

Pero los modernos aparcabicis que la agencia está desplegando en calidad de proyecto piloto podrían desalentar algunos robos. Estos han incorporado fuertes mecanismos de seguridad e incluyen alarmas que chirrían si alguien intenta forzarlos, así como la capacidad de alertar a las autoridades y hacer que las cámaras de seguridad tomen fotos. Básicamente hacen todo excepto atacar a los delincuentes.

“Por muchos años, he dado seguimiento a las opciones de alta seguridad para estacionar bicis que van surgiendo”, sostiene Steve Beroldo, gerente de programas de acceso en el BART. “Hay muy pocas en el mercado, lo cual es sorprendente. Pero esta en particular me atrajo”.

La agencia indica que es la primera de su tipo en Estados Unidos en ensayar estos novedosos aparcamientos, los cuales son fabricados por Bikeep, una empresa con oficinas en San Francisco y Estonia. ¿Y cómo funcionan? Pues bien, el ciclista se registra para acceder al estacionamiento y luego pasa la tarjeta recargable Clipper –el pase del transporte público en San Francisco– por el dispositivo. El estacionamiento detecta el número de identificación de la tarjeta y lo hace coincidir con él usuario, liberando una barra que asegura la rueda delantera así como el cuadro de la bici. Por lo tanto, solo quien porte esa tarjeta podrá luego desbloquear el mecanismo.

Las barras aseguradoras disponen de secciones transversales cuadradas antes que circulares, cosa de frustrar a los cleptómanos que lleven cortatubos. Dentro de ellas hay cables que, si se perforan, detonan alarmas ensordecedoras que avisan a las autoridades. “Recibiremos un correo de alerta y mi operador en BikeHub recibirá la alerta propiamente, así como también Bikeep”, añade Beroldo. “Este puede ser enviado a otros, por ejemplo al departamento de la policía del BART, pero todavía estamos tratando de resolver esa parte”.

Al tratarse del Área de la Bahía de San Francisco, los aparcabicis son parte, por supuesto, del llamado ‘internet de las cosas’. “Lo utilizamos para autorizar a los usuarios y rastrear ese uso”, dice Beroldo. “Hay además una cámara de seguridad que saca una foto cada vez que un estacionamiento se cierra o se abre”.

Por su parte Bikeep señala que no ha habido un solo caso de robo en un millón de sesiones de bloqueos. Pero este nivel de seguridad tiene un costo: cerca de 1,000 dólares por cada espacio de estacionamiento individual. “Los aparcamientos tradicionales, donde uno trae su propio candado, son menos caros, pero también menos seguros”, indica Beroldo. “Nuestro propósito es estimular el acceso en bicicleta a los servicios del BART y hacer que los ciclistas se sientan confiados de dejar sus bicis en las estaciones más cercanas a sus hogares”.

La agencia está probando nuevos aparcamientos en las estaciones de Mission District and Pleasant Hill. Si logran tener éxito sobre los malhechores y son del agrado de los ciclistas, la agencia podría instalarlos en mayor escala a lo largo de la Bahía.

 

 

 

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